CIRUGÍA DE LA PRÓSTATA

Cirurgías Laparoscópicas

La Hiperplasia Benigna de la Próstata (HBP) se refiere al crecimiento benigno del tejido prostático . La uretra, al salir de la vejiga, atraviesa una porción de la próstata. Por eso, cuando la próstata aumenta de volumen, acaba comprimiendo la uretra intraprostática, causando alguna dificultad urinaria. Ese proceso es muy común en los hombres a partir de los 40 años y, con la edad, tiende a progresar y obstruir el flujo urinario y complicar el almacenamiento de la orina.

De inicio, esta patología suele ser tratada clínicamente, por medio de medicamentos que relajan la musculatura intraprostática (alfa-bloqueadores) o que hacen retroceder el tejido hiperplásico (finasterida y dutasterida). Cuando el uso de dichos medicamentos no proporciona el resultado deseado, o el paciente ya presenta alteraciones severas de la vejiga o de los riñones, cabe al médico remover quirúrgicamente ese tejido que bloquea la uretra. En el pasado eso era hecho sobre todo por técnicas abiertas, pero hoy, en la era de la cirugía mínimamente invasiva, se puede hacer por vía transuretral o laparoscópica.

La técnica laparoscópica se destina a las próstatas con más volumen (más de 80g). En prácticamente todos los pacientes que necesitan de esa cirugía se pueden emplear las técnicas uretrales. Las más comunes son: Resección Transuretral (RTU), Enucleación a Laser y Vaporización Prostática (Plasma Button), que es la principal innovación en este campo.

Principales ventajas: mayor seguridad contra intoxicación hídrica en razón del uso de solución salina fisiológica, muy poco sangrado, menor tiempo de sonda vesical en el pos-operatorio, menor tiempo de hospitalización y puede ser empleada con seguridad en pacientes cardíacos que usan medicamentos para reducir la coagulación sanguínea o que poseen dispositivos electrónicos como marcapaso y desfibrilador, ya que emplea corriente bipolar, ideal en estos casos.

Fotos

Vídeos

feito com
icone criação de sites